Impotencia al ver cómo esta sociedad se enfría. Cómo las calles se congelan. Cómo las aceras se llenan de basura. Cómo los corazones de la gente se pudren por dentro. Cómo las miradas se apartan con odio. Cómo las farolas se funden para evitar ver los pasos perdidos de la gente. Cómo los edificios lloran al ver en lo que nos hemos convertido. Cómo la lluvia cae y se confunde entre sus lágrimas. Cómo el tiempo pasa y la gente sigue malgastándolo con su rutina... Cómo la rutina poco a poco se vuelve más y más gris. Cómo las nubes van tapando los pocos rayos de sol que quedan por las calles oscuras. Impotencia al ver cómo nos convertimos en víctimas de nuestras propias cadenas; de nuestros propios miedos, causados por nuestras propias inseguridades. Pena. Al ver cómo las miradas de las personas se apagan, y cuando éstas se vuelven ciegas al odio, la gente les clava puñales en la espalda. Rabia al ver cómo la gente humilla a los demás y con eso gana puntos en la sociedad. Rabia al ver como los hipócritas al final siempre son los que más ganan. Al ver cómo cada vez la malicia se apodera de más personas. Al ver cómo somos manipulados día a día y cómo se destroza a quien menos lo merece por diversión. Al ver cómo ésto se está volviendo tan común, y cómo la gente que lo hace piensa que así se vuelve más persona. Porque esto de ser persona es algo que pocos llevan ya como realmente es. Porque poco a poco todos van cayendo. Se convierten en monstruos de ellos mismos, se convierten en desgarradores de sueños, en rompedores de almas, en arrebatadores de ilusiones y esperanzas... Poco a poco la gente frecuenta a destrozar sus vidas, y cuando ellos ya se han quedado sin la propia van a por la de los demás. A por la de las pocas personas que merecen la pena, porque son las que tienen la vida más perfecta, las que no han perdido el tiempo en joderse ni la suya ni la de nadie, y por eso la conservan en tan buen estado. Van a por las vidas de esas personas, porque no soportan ver cómo ellos decidiendo vivir en paz han alcanzado la felicidad. Porque no soportan darse cuenta de que sus propias vidas dan pena, y no soportan que los que ellos consideran inferiores, realmente son de los mejores. No soportan la felicidad ajena, y eso sólo les pudre más a ellos mismos por dentro. Rabia. Siento rabia. Al ver que esa gente se multiplica, que la tontería roza límites inimaginables. Que el mundo cada vez da más pena, que el mundo cada vez está más triste, que el mundo cada vez sonríe menos, que cada vez tiene más heridas, que sangra más... y que nosotros mismo somos los causantes de ello. Que nosotros mismos somos los responsables de nuestra propia perdición. En esto nos estamos convirtiendo, y eso me da rabia. Asco. Cada vez esta sociedad me da más asco. Injusticia. Cada vez hay más injusticia. ¿Por qué no somos capaces de darnos cuenta? ¿Por qué no somos capaces de cambiarlo? ¿Por qué no somos capaces de recuperar el brillo que nosotros mismos hemos perdido? ¿Por qué no empezamos por nosotros mismos para conseguirlo? Ya no existe la vida. Sólo seres que viven en la Tierra amargándose entre ellos. ¿Por qué hemos llegado a esto? ¿Por qué nos estamos convirtiendo en lo que cada vez somos más? ¿Y no será que en este mundo cada vez hay más gente y menos personas...?

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