Una mañana de sábado te despiertas tardísimo pero con sueño, y a pesar de que la cama te atrape cono su fuerza sobrenatural a la que algunos llaman "pereza" y que su olor aún te retenga abrazada a su recuerdo invisible, hay algo que te hace despegarte de ese dulce lecho de los dioses.Es ese olor a buen tiempo, el sol que entra por la ventanas, el calor que recuerda al verano.
El buen humor que desprende esa sensación a vacaciones al fin hace que te levantes a ver la luz del sol y esas cosas de persona normal que sale a la calle. Te levantas, te lavas la cara con agua fría y por fin te da gusto esa sensación de frescor. Hoy te sientes bien, tienes ganas de salir a comerte el mundo sin preocuparte de otra cosa.Y entonces...
...recuerdas que tienes que estudiar y volver a clase en dos días.

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